La primera opción recomendada es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I), que combina control de estímulos, restricción del sueño y trabajo sobre los pensamientos relacionados con el sueño. Tiene evidencia sólida detrás y sigue siendo la recomendación de base. La medicación hipnótica se usa con moderación, ya que no está pensada para un uso prolongado.